Sólo fueron unas horas… perdidos en el universo del tiempo, sin meta ni llegada. Entre rapidez y lentitud, entre amor y lujuria, frío y calor, risas y dolor, recuerdos y deseos… una amalgama de sensaciones que hicieron la mejor noche.
Inolvidable, espectacular y adicta.
Apoyar la cabeza sobre su pecho, cerrar los ojos y escuchar el latido de su rápido corazón, su agitada respiración. Sentir su calor. Mientras él la abraza, ella sueña.
Esa sonrisa inocente, su cara de niño, perilla que le hacía un hombre interesante, cuerpo 10, ojos que te eclipsaban y voz romántica; la combinación perfecta para dejarse llevar.
Él es un kínder, por fuera está para comérselo y dentro, espera una grata sorpresa.
Le ve como una persona sencilla, sincera, amable, gracioso, incansable, hombre de los mil gestos… con un corazón que otra le rompió.
Entre nubes, recuerdos fugaces y sonrisas que se escapan se ha pasado el día, mirando el móvil y las redes sociales esperando…la más mínima señal…
Sabe que la tarea es complicada, incluso imposible. Puede que se quede en el intento, pero no se quedará en un simple sueño. Poquito a poquito quiere pegar trocito a trocito los pedazos de ese corazón; quiere darle amor sin nada a cambio, pero él tiene la decisión final.