Dolor de cabeza consecuencia de las lágrimas. Mirada perdida en la nada de un todo que evoca al desastre. Palabras que expresan disculpa, explicaciones banales que se pierden en el camino. Excusas baratas en tiempo de rebajas que pierden toda calidad conforme pasan los segundos.
No siento frío en esta helada noche de abril. La Luna, preocupada, baja y me abraza con su luz creciente. No más hombro que ese para apoyarme, ni más brisa marina que acaricie mis mejillas cual cariñoso amigo en los peores momentos.
Mosquitos que aprovechan a los desprevenidos y dormidos para chuparles la sangre. Venenosos pensamientos que invaden las mentes de miedosos, quienes se aferran a palabras y no a hechos.
Disputas nivel “anda y que te aguante tu madre”; que rompen todo muro, coraza, escudo y hechizo protector al cual se enfrente. Y entre luces artificiales y algoritmos actuales se roen las horas de esta noche silenciosa.
Morfeo, amable por una noche, me invita extendiendo la mano para disfrutar de su compañía e intenta, a su modo romántico, que vea las cosas desde otra perspectiva cuando amanezca el día. Encantada lo acompaño, me abraza fuerte y promete no abandonarme en toda la noche.
<<<Dulces sueños>>>
