¡Acelera!
Que ansía el que espera
por manos vacías
tu figura carmesí.
No más silencio roto,
cascos en las noches de oro,
sueño frío de enero,
del ardiente invierno eterno.
Fugitivos de miradas
de luna, vigilante andaba
de los escapados lamentos
de amantes huidos.
Si bien, madame, no sonreía;
si bien, señor, no había alegría;
pues en ellos y su historia
no contemplaban ninguna alegría o gloria.
Como las peleas del agua
con el fuego por el viento avivado;
no más linda flor,
que la inmaculada dada por amor.
Ardió el mundo,
arde el camino,
¡Acelera!
Una nueva vida espera
¡Acelera!
Una nueva vida llega.







