No son gritos lo que escuchas, ni sollozos lo que oyes. No es frío lo que sientes, ni fiebre lo que padeces.
Es tu corazón comunicándose con tu mente. Es la manera de decirte que duele. Encerrados en un cajón con llave se guardaron, pero los efectos quedaron. Al igual que el hablado cambio climático, cambiaste el “clima” de esta poeta imprecisa. Sin palabras ni argumento al que agarrarse pasa los días pensando e imaginando.
Bancos abandonados en parques desérticos, paseamos charlando. Ellas vinieron nada más se enteraron y aún no me dejaron. Una comenta que qué pasó, la otra que si no fui yo. Escuchando y buscando respuesta me quedo mirando a la nada.
Sopla el viento de cara, alborota la melena y enfría el rostro. Llegamos al símil de tu mirada, allí mi mente se pierde, mis pocas palabras se marchan. Acaricio la cálida arena y ensucio mis pies con ella.
Como las lagartijas, me tumbo al sol y dejo que me acaricie suavemente, dejando la mente en blanco, sintiendo que todo se para, que nada existe. Desconectado el móvil y todo medio de comunicación a distancia, me doy un tiempo para reflexionar.
<< No somos así. No es odio, es decepción, es dolor. Volvemos a antiguas situaciones y todo para nada. Reflejos de un amanecer que no llega, que era la luz del tren que se aproximaba. Gota a Gota caía y alegraba a agricultores, que luego torrencial lluvia fue y toda la cosecha fue perdida…
… No somos así. No es odio, es decepción, es dolor. No soy quien para hablar, no soy especialista ni una gran filósofa. Conocimientos los básicos pero voluntad, mucha. No es que olvide rápido o sea mentira, soy luchadora. Guardo y escondo el dolor, vuelvo a levantar la cabeza y camino, despacio pero sin pausa. No busco lindos cantos de sirena que me guíen a la perdición, ni mitos imposibles que conlleven la muerte…
... No es odio, es decepción, es dolor… No más que mirar al cielo y darnos cuenta que estamos solos ante todo. Respiramos porque sino morimos al no hacerlo. Dormimos para que nuestro cuerpo descanse del paso activo del tiempo. Amamos para recordar que vivimos, que no somos máquinas. No es dinero lo que necesitamos ni poder lo que pretendemos. A la corrupción se llega por la obsesión, por la pérdida de nuestros valores infantiles. >>
Amar no es un delito y soñar no es de niños.
