jueves, 6 de octubre de 2011

Luna

No puede dormir, tiene los ojos húmedos de las lágrimas y observa fijamente a la luna, su ídolo, su musa.
Tumbada en la cama la observa mientras poco a poco los ojos se le cierran por el cansancio, mientras tanto, en su cabeza se empiezan a formar las imágenes de los sueños… se duerme pensando en ella.
Sueña que es tan bella y deseada como ella, perfecta. Todos la miran, todos la admiran, todos… y solo de uno.
Ella, tan deseada, tan observada y tantas veces que la han intentado capturar, espera mucho tiempo hasta que se da la posibilidad de poder verle a escondidas, a la vista de todos. El Sol sabe que siempre ella estará esperando, tan hermosa, tan perfecta. Un amor eterno y prohibido que durante los minutos que se encuentran es el acontecimiento más esperado de todos… durante minutos en el ambiente se huele el amor verdadero, el romanticismo. Cuando ambos se separan, se agarran a la esperanza de que pronto, por muy larga que sea la espera, se volverán a encontrarse… un amor tan bello, que duele de pensarlo
Ella, tan bella y perfecta, todas las lunas llenas muestra su lado más bonito para que él pueda verla… pero, como toda mujer, durante las lunas nuevas, esconde su rostro para que él no la vea llorar por culpa de la ausencia de su amor, que por dentro la va matando.

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